La analogía del Teatro

Escrito por mickygaudino 08-08-2016 en teatro el ojo. Comentarios (0)




Una serie de analogías. Metáfora como el reflejo de una idea. La cuestión es: en qué medida el Teatro establece paralelismos respecto de nuestra existencia. El Ángel Caído es el intento exitoso de llevar al Teatro pensamientos que aquejan al hombre: ¿él es dueño de su propia vida? ¿puede decidir respecto de ella? ¿qué rol ocupa para él la religión?

Un asistente enviado por el “Gran Arcángel” llega al encuentro de Dios, aquel personaje mítico de la historia y religión cristianas que todos conocemos. Lo vemos en el cuerpo de un actor, Luis Agustoni (también director de la obra), quien encarna el personaje desde un lugar de comedia y parodia. Fernando Ricco es el personaje del ángel asistente, que se caracteriza por ser enérgico, ansioso y rebelde: el trabajo físico de este actor se hace ver en sus acciones “pesadas”, llenas de intención.

El contraste entre ambos personajes será uno de los aspectos a destacar del vínculo que lleva adelante la acción. Grandes temas los ocuparán: la discusión acerca del “libre albedrío”, el “destino” o la decisión final de Dios; la guerra que se desarrolla y que dirigen a través de un tablero y sus fichas; y hasta la mera existencia del hombre y la filosofía. Los actores sabrán desarrollar, mediante la comedia, un vínculo encarado desde la parodia: el desafío fue, seguramente, abordar personajes “fantásticos” (construcciones al fin) sin caer en el estereotipo banal.

Un tercer personaje irrumpe en escena con un vistoso vestuario y aún más elaborado maquillaje; desesperado, al borde del suicidio. Dice ser “Mefisto”. Para completar el círculo entre Dios y el Ángel, el director/autor de la obra incluye un guiño al espectador: Mefisto no es “real” como el resto, sino que se anuncia como un actor personificando al diablo, en una importante función ante los gobernadores de su país. El diablo aparece, entonces, en el cuerpo de Gastón Padován, que, a su vez, personifica a un actor. El Ángel Caído incluye entonces al “Teatro dentro del Teatro”, la autorreferencia y la burla. Autorreferencia porque el actor anuncia que es actor y burla por la parodia al mundo celestial (entendiéndolo como construcción) y la “estupidez” del hombre que implora a Dios.

Quizás uno de los asuntos de mayor complejidad que plantea la obra sea la cuestión de la ideología: el hombre debe cumplir debe cumplir ciertas obligaciones aunque vayan contra su pensamiento o postura social/política. Mefisto es quien encarna este problema con mayor claridad. En el cuerpo de un actor que trabaja (actúa) frente al gobierno, llega a pensar en suicidarse motivado por la sola pregunta de: “¿Vale la pena el mundo? ¿Vale la pena la vida'?”

El Ángel Caído nos acerca la analogía entre la vida y el Teatro, entre el mundo y el escenario. Para quienes aún preguntan si el Teatro puede “cambiar el mundo”; para quienes aún confían en el Arte como posibilidad suprema de expresión, pero además como aquel que nos ofrece la oportunidad de reflexionar, esta obra hace reír pero también pensar: aborda la fantasía pero cuestiona la realidad, en una vorágine de preguntas y respuestas, parodia y contradicción.



.Micaela Gaudino






Interpretes: Luis Agustoni, Gastón Padován, Fernando Ricco

Autor: Luis Agustoni

Dirección: Luis Agustoni

Vestuario: Nadia Casaux

Iluminación: Diego Gómez Leite

Escenografía: Nadia Casaux


  • Teatro El Ojo- Juan Domingo Perón 2115

    Horarios : Viernes, 22 hs.