Teatro Independiente

Crítica de espectáculos teatrales.

Prensa y difusión del Teatro Independiente.

El niño activo

Escrito por mickygaudino 27-07-2016 en metodo kairos. Comentarios (0)





A veces olvidamos la importancia que tiene el Teatro para los niños: que lo miren, que les llegue. El Teatro es fundamental en la experiencia (artística) del niño, aquel que le ofrece, además de diversión y entretenimiento, la posibilidad de aprender. Pim Pom Pum, sin polvo de estrellas, es una hermosa oportunidad para acercarle a los chicos una hora de Teatro en la que, diversos personajes (muchos de ellos “arquetípicos”) interactúan entre sí y construyen un mundo a completar por el espectador.

Bajo la dirección de Eugenia Gata (autora de la obra) y Carlos Álvarez, en Pim Pom Pum, sin polvo de estrellas, dos mundos paralelos coexisten más allá del humano: por un lado, el que protagonizan las tres hadas (Pim, Pom y Pum) y por el otro, el mundo de los “juguetes olvidados”, que reposan en una caja y permanecen atados al pasado, presos de una profunda nostalgia. Son Martín Albistro, Carlos Álvarez, Kevin Joyce, Ramiro Moreira, María Pietranera, Mariana Arias, Ana María Costa y María Jamroz, que con diversos estilos de actuación deleitan a grandes y chicos en el público.

Las puertas de El Método Kairós se abren para dar lugar a una escenografía aparentemente simple, construida mediante cajas, papeles, lápices/marcadores. Celeste Keen, ha ideado un dispositivo práctico para representar la Caja de los juguetes, distinta del espacio donde las tres hadas interactúan y llevan la línea de la acción (justo frente al público).  Por su parte, Florencia Gareis, desde las luces, supo crear distintos espacios y situaciones que abren su paso dentro de la historia global. La escenografía y la iluminación visiblemente simples, sin demasiado “adorno”, estimulan a completar el espacio: el actor  lo hace con su cuerpo y el espectador con su imaginación.

Así, las vacaciones de invierno resultan ser la excusa perfecta para salir al teatro, para hacer llegar el arte a los chicos. Pero ¡cuidado! Que el arte no se vincule única y directamente con el ocio: siempre es divertido ver a un grupo de adultos representando personajes de cuentos, pero el Teatro para niños también debe "poner en cuestión" e invitar a la reflexión. ¿Cuántas veces otorgamos al Teatro para niños un lugar vacío y banal? ¿Cuántas veces subestimamos al que tiene minoría de edad? En Pim Pom Pum, sin polvo de estrellas hay un lugar para el espectador activo, aquel que completa la historia, el que interviene y opina (los chicos quieren decir cosas) e incluso puede pensar sobre asuntos como la nostalgia, la fe y la esperanza. En un mundo donde coexisten una bailarina, un soldado, un vaquero, un oso y un bufón; donde aparece el amor, la pelea y la comunión, los chicos reirán y aprenderán sobre idiomas, culturas y conceptos diversos en un juego constante de música, teatro y, por supuesto, diversión.




Micaela Gaudino




Ficha técnico artística


Autoría: Eugenia Gata

Actúan: Martín Albistro, Carlos Alvarez, Mariana Arias, Ani Costa, María Jamroz, Kevin Joyce, RamIro MoreIra, Maria Pietranera

Vestuario: Matilde Gómez, Celeste Keen, Sandra Stefanini

Escenografía: Celeste Keen

Iluminación: Flor Gareis

Maquillaje: Celeste Keen

Música original: Kevin Joyce

Sonido: Roque Anzoategui

Fotografía: Flor Gareis

Diseño gráfico: Neus Gata

Producción general: Carlos Alvarez, Eugenia Gata, Celeste Keen, Sandra Stefanini

Coreografía: María Jamroz

Dirección: Carlos Alvarez, Eugenia Gata

Asistencia de Dirección: Ani Costa


Imagen y Sonido en el Tiempo

Escrito por mickygaudino 19-07-2016 en mickey mousing. Comentarios (0)



Pocos personajes de animación resultan tan inspiradores como el histórico Mickey Mouse. Creado por la compañía Walt Disney en 1928, es portador de una simpatía que cautiva al espectador. Quizás habíamos olvidado esto, hasta que el 15 de julio pasado nos sentamos en las butacas de Teatro El Cubo (Zelaya 3053) para disfrutar de un espectáculo muy particular: Mickey Mousing.

Dentro de un clima de bullicio (aquel que caracteriza a la previa de cualquier recital), el telón del teatro se abre ante nuestros ojos, para dar paso a la apertura del show: Perceptual Trío, compuesto por Leonardo Cejas (contrabajo), Hitalo Coello (piano) y Matías Menarguez (batería). La música de estos muchachos, caracterizada por una notable prolijidad y variedad de climas, resultó ideal para dar inicio al espectáculo. Luego de algunos minutos, recibimos con aplausos al octeto de jazz que ofrecerá algo diferente. Entonces empieza la magia: Francisco Villaveirán (clarinete), Valentino Salami (trompeta), Pablo Moser (saxo alto), Marcos Barilari (guitarra), Nicolás Neira (piano),Bruno Montonatti (bajo), Matías Menarguez (batería) y Daniel Zabotkine (efectos de sonido y percusión), conforman Mickey Mousing y musicalizan la imagen que ve el espectador. “Musicalizan” porque su música está en función de lo que vemos, y sin embargo no sabemos dónde mirar: es la maravillosa confusión del ojo observador, deleitado, en la oscuridad de la sala, por la perfecta unión de dos cosas que suceden en distintos “tiempos” pero también al mismo tiempo. Volvemos a asombrarnos por la grandiosa producción de Walt Disney, por la ternura de sus personajes, por la profundidad de las temáticas plasmadas y también admiramos sobremanera a los músicos que siguen atentamente al director/compositor, Marcos Barilari, y que logran cautivar el oído de aquel que mira y no mira, que escucha lo que mira y no deja de sonreír.

La variedad de climas que logran los músicos nos mantiene visiblemente alertas, cambia nuestros gestos y expresiones. Es, nuevamente, la música, que tiene ese maravilloso poder: el de conmover y sacar a la luz las más maravillosas emociones. Con la tensión y distensión de las composiciones que suenan, seguimos a Mickey y a Minnie y completamos con lo que oímos los caracteres que particularizan al dibujo animado.

El espectáculo tiene un ingrediente fundamental: el humor. Entre un corto y otro, vemos proyectados en la pantalla algunos videos que generan complicidad con el público y resultan introductorios de lo que va a venir. Al humor se une también la burla, la parodia y (¿por qué no?) la crítica: una alusión notoria a los ortodoxos de la música clásica, los invita a retirarse en caso de no poder oír la 5ta Sinfonía de Bethoven convertida al jazz. ¿Cuántos de nosotros creemos que los artistas son "de mente abierta” (si puede usarse esa expresión)? ¿Cuántas veces nos sorprendimos al escuchar: “el músico de jazz tiene que tocar así...” “el jazz se toca asá.”? ¿Cuántos artistas se encierran en la estructura que ellos mismos construyen? Mickey Mousing propone un giro a ese pensamiento: porque el humor es tan característico de la música como blancas, negras y corcheas; como compás compuesto o simple (blah blah). Y, por supuesto, ¿de qué nos sirve la música si no para disfrutar?

Está en la idea original de Marcos Barilari la intención de entretener al público, en un trabajo que empezó como una tesis y terminó como un fenómeno, “de la mano” de Walt Disney, su Haunted House, Mad Dog, Building a Building, Traffic Troubles, etc. Una linda manera de traer a nuestros días maravillosas producciones de casi cien años de edad, donde imagen y sonido se sincronizan para reconstruir la atmósfera particular característica de los cines del siglo XX.




Micaela Gaudino



El sueño de Oriente

Escrito por mickygaudino 12-07-2016 en lapolentateatro. Comentarios (0)





“No hay agua. La oigo pero no hay”, dice el portero de un edificio en una tarde calurosa. Los cuerpos en escena se mueven casi de modo coreográfico: son cuerpos solitarios, pero unidos por constante tensión. La historia transcurre en Oriente: nos lo dice el título de la obra que se muestra los sábados a las 23.15 hs, en el Teatro AnfitriónNoche árabe, de Roland Schimmelpfennig, es el cruce de historias que se produce entre habitantes de un mismo edificio; sus vidas ermitañas son interrumpidas por una fantástica maldiciónlos besos de una mujer hermosa

Es verano y se ha venido abajo el suministro de agua; parece que únicamente Franziska, en el séptimo piso, puede ducharse. Franziska vive con su amiga, Fátima. Fátima tiene un amorío con Kalil. Kalil quiere ver a Fátima pero llega a Franziska, casi por equivocación, e inevitablemente la besa. Franziska no recuerda; duerme y relata (¿aún soñando?) su historia. Nos enteramos (¿lo suficientemente tarde?) de que en el pasado fue una princesa árabe, víctima de la “maldición de la mujer del jeque”, aquella que hace que, luego de haber dormido, olvide lo que vivió. La pérdida de la memoria y los besos malditos completarán el tinte surrealista y fantástico que caracteriza a la obra.


Bajo la dirección de Ginna Álvarez, los actores despliegan una dinámica de movimientos en el espacio que resulta muy atractiva para el espectador porque otorga a la obra un ritmo veloz que lo obliga a permanecer atento. Sobre una tarima que tiene distintos planos y niveles en el espacio, Leonardo MassariJimena LizasoBelén Acosta, Raúl Jiménez y Sergio Romero, construyen los roles de est@s vecin@s que se encuentran y des-encuentran en los distintos pisos del edificio. Son historias que construyen una nueva: escuchamos el relato de Franziska para comprender lo que sucede, reímos ante lo absurdo, lo fantástico, que atenta contra la lógica realista. Un hombre aparece en pleno desierto, otro es castigado en el interior de una botella de cognac, otro sufre el acoso de las vecinas: ¡todo por "besar a una bella mujer”!

El vestuario (José Miguel Gallardo), la iluminación (Julio Vega) y la escenografía (Josafath Reynoso), se unen convenientemente y parten de un mundo que está, por cierto, alejado de nosotros (la conocida escisión entre oriente y occidente), y transmiten al espectador aquello que hace a ese mundo “conocido”: ahí donde también hace calor, falta el agua, hombres y mujeres tienen “problemas de comunicación”, Noche Árabe es el conjunto de imágenes que nos transportan a ese “otro mundo”, no desde una mirada estereotipada, sino a través del vínculo con lo fantástico, lo “surreal”, en un constante juego donde los actores dicen lo que hacen y hacen para construir aquello que no vemos sino gracias a la magia (el poder) del Teatro.




Micaela Gaudino





Ficha técnico artística


Dramaturgia: Roland Schimmelpfennig

Actúan: Belen Acosta, Raúl Jimenez, Jimena Lizazo, Leonardo Massari, Sergio Romero

Iluminación: Julio Vega

Maquillaje: Beatushka Wojtowicz

Diseño de vestuario: José Miguel Gallardo Valdés

Diseño de escenografía: Josafath Reynoso

Realización de escenografia: Mariana De Sancho

Asistencia de dirección: Martin Polo

Producción: La Polenta Teatro

Gestión De Derechos Autorales: Hartmut Becher

Dirección: Ginna Álvarez